
Han pasado lustro y medio tras su desaparición. La figura del autor que logró auparse a la realización íntegra de las historietas de Trueno, allá en 1963 –desde la revista semanal ´El Capitán Trueno Extra`, se agranda a cada nueva revisión que demos a su ingente, y desconocida obra.
Nacido en Alicante el 12 de enero de 1929, ya desde niño despuntó como dibujante autodidacta, amplió técnicas en los talleres de diversos artistas locales, y dada su proclividad a emborronar papeles con un gran poderío de formas, se ganó el sobrenombre de ´Sorolleta`.
De sus primeras incursiones, a mediados de los años 50 en diversos tebeos y revistas, de Valencia, Barcelona o Madrid, le quedaron unos contactos fijos con Hispano Americana de Ediciones, para la que llegó a realizar algunos cuadernillos dispersas (Ivanhoe y Aventuras con los pieles rojas), de diversas colecciones (sobre todo en la más célebre, Buffalo Bill, 1958). Y de ahí es ´fichado`, casi de inmediato por
Bruguera-Creaciones Editoriales, para la que trabajará ininterrumpidamente hasta su crisis en la primera mitad de los 80. Sabido es el buen ojo para captar nuevos talentos que tenía el Director Editorial de la casa,
Rafael González, una figura que se agrandará con el tiempo, a medida que se vaya conociendo su esencial papel en el desarrollo de aquel memorable coloso editorial como fue la
Editorial Bruguera.
Hizo curiosidades, y páginas didácticas de la historia española –véase
Tebeolandia # 0 de mayo, 1995- y pronto fue encargado de animar las andanzas de Trueno en la revista ´Extra`. Primero le obligaron, como a todos (
Carrión,
Úbeda,
Marco,
Beaumont…), el pegar los rostros, y alguna pose de Ambrós, sobre sus páginas. Luego ya en 1963, merced a la elegancia de su resolución, muy bien aceptada por los lectores –que llegaron a buscar su firma en la revista-, se le dio, al ganársela, la plena libertad en el dibujo de todos los elementos de las historias.
Es en el episodio del monstruo metálico – Capitán Trueno Extra, nº 175 a 179-, cuando su pericia en el trazo y la recreación de artilugios, más el don narrativo de utilizar una planificación muy hábil, y tan desenvuelta y eficaz, que hace de los textos de apoyo –inevitables rémoras de los tiempos- algo innecesario y prescindible.
Desde ahí se le requiere para que realice muchos trabajos para el mercado internacional, a través de la agencia que llevaba Bruguera, Creaciones Editoriales, comandada entonces por Luis Casamitjana, realizará anónimas historietas de todos los géneros posibles: western (véase el citado nº de Tebeolandia, el 0), romántico, bélico, ciencia ficción, terror, y sobre todo aventuras, donde desata toda una teoría de selvas y manglares de óptica tan personal, como adictiva, y de inolvidable disfrute.
Será en 1968 cuando vuelva a aportar una gran creación a las publicaciones de Bruguera, la creación gráfica de la serie
GALAX el cosmonauta, merced a los entretenidos y ocurrentes guiones de Víctor Mora –aún Víctor Alcázar-; y que fueron la cuota nacional más atrayente, junto a la recuperación de Julio Vivas-, del semanario de historietas de aventura

s Bravo, que no llegó a durar ni siquiera diez meses, dejando en intento fallido lo que era su primera baza: la introducción en España de las series estrella del semanario galo Pilote: Michel Tanguy, Teniente Blueberry y Aquiles Talón… Un intento precursor que sería retomado año y medio después, finales del 69, con el prometedor e impactante semanario Gran Pulgarcito.
Tras dos episodios, de a 30 páginas, de Galax, más alguno realizado para los extras de Tío Vivo, llegado el cuarto le pasó el testigo al eficaz, y versátil,
Rafa Ramos –entonces también con su registro humoresco en el semanario DDT con su inolvidable serie La Señorita Ana-. Pasa Fuentes Man a realizar algunas adaptaciones de la Colección Joyas Literarias Juveniles, de los novelistas Karl Ma
y o Emilio Salgari, previamente serializadas en el semanario Din Dan, segunda época y otros semanarios de la casa. Siendo la última de una serie de nueve, una impactante versión de La galera del bajá, de Salgari, con una narratividad expansiva, sólida y de impacto abigarrado, con un curioso homenaje a su ciudad natal: Alacant.
De sus incursiones y miles de páginas brillantes, personales, y nunca firmadas, para el mercado internacional… casi nada se ha visto en España… Tocó todos los géneros: romántico, bélico, oeste, selva –con un peculiar versión de
Tarzán-, ciencia ficción, terror…
Con su fallecimiento el 22 de mayo de 1994 el tebeo español quedó huérfano de una figura que no llegó a ser muy suficientemente conocida en su país, por la injusticia de no haber tenido la suerte de gozar de una serie estable y de largo recorrido que le hiciese conectar con el público debido.
Solamente su trabajo para Trueno, casi todo en la revista Capitán Trueno extra, con aquellas impactantes portadas de los años 66 a 68, cuando cerró la revista, para ser llenado su huevo por la muy prometedora, y luego fallida
Bravo, están asequibles, ahora en tomos que Ediciones B edita, y agota, a veces sin reeditar.
Dentro de los trabajos largos que estamos preparando, no cabe duda que un largo estudio sobre la obra de
Fuentes Man estará en nuestros propósitos, hasta verlo hecho justa realidad. Su estilo atemporal, vigoroso y de un excelente nivel narrativo y una enorme fuerza plástica merece ser conocido de los más jóvenes aficionados.
*
Ilustraciones: Una página de su última Joya Literaria ilustrada por el autor: La Galera del bajá.
Y una portada para Capitán Trueno Extra.
Diego CARA